Enmascarada: amores y venganzas (XII)

20/3/15

La luz de la luna entraba tenue por la rendija de la diminuta ventana del desván. Valeria había perdido la noción del tiempo. Sandro no había vuelto a aparecer. Notaba los labios secos, al igual que su garganta. Habían pasado horas y Valeria aún sentía confusión. Cada vez se notaba más débil. Pero lo que en realidad la estaba atormentando es que fuese Sandro, su prometido, quien estuviese haciendo pasar por aquello. ¿Por qué? Se preguntaba una y otra vez.

Al fin escuchó de nuevo unas pisadas acercándose y la puerta abrirse con un crujido. Sandro entró en la estancia con un vaso de agua y algo que olía tremendamente exquisito. Se aproximó a la joven, aún amarrada a la viga, se agachó delante de ella y dejó las cosas en el suelo. La miró e indagó su rostro de nuevo.


-          Señor, siento haber tardado tanto… - dijo bajo un tono de angustia y acercó el vaso de agua a los labios de la chica – Bebe, criatura – susurró.

Sandro observó cómo ella ingería el agua a pequeños sorbos, aunque su necesidad la estuviese gritando lo contrario. Mantenía la talla incluso en aquella situación. Era una joven extremadamente fuerte y eso a Sandro le encantaba. Estaba sumido en las gotas de agua que resbalaban por el fino cuello de Valeria, cuando notó que le estaba mirando. Sus preciosos ojos lapislázuli estaban algo hinchados y sus cabellos caían desvaneciéndose poco a poco su forma. Pero seguía preciosa. Se estaba convirtiendo en la mujer más hermosa que había visto jamás. Instantes más tarde, Sandro levantó un recipiente que parecía contener un caldo con algo de carne. Pero Valeria giró la cara, dando así a entender que no pretendía comer bocado.

-          Valeria, necesitas comer – dijo él, algo ofendido.
-          No. Necesito que me lleves a casa – le contestó, mirándole a los ojos, desafiante.
-          No puedo hacer eso.
-          ¿Por qué? Te prometo que si me llevas a casa ahora no tomaré ningún tipo de represalia.
-          No sigas, Valeria, te lo advertí – contestó, inflexible.
-          Sandro, exijo que me digas qué hago aquí – gritó, desesperada.
-          Te advertí que no siguieseis con ese juego. Valeria eres mi prometida…
-          ¿Acostumbras a retener a tus prometidas en contra de su voluntad?
-          Valeria, no me provoques – dijo, conteniendo la furia cerrando los ojos y con un tono más elevado de lo normal. Cuando los abrió, cambió su semblante completamente. – Sabes que solo tengo ojos para una mujer. Para ti. Desde siempre.
-          Sandro, si de verdad me quieres tienes que explicarme…
-          Te quiero, Valeria. ¿Cómo tengo que decírtelo? – dijo, pegando su frente a la de ella. – Tan solo quiero protegerte.
-          ¿Y así me estás protegiendo? – con estas palabras Sandro se levantó, malhumorado. Y comenzó a caminar de un lado a otro, nervioso.
-          Está bien. ¿Quieres saber la verdad? Pues antes debes prometerme algo… - Valeria comenzó a asustarse. ¿En realidad quería saber la verdad? – Debes prometerme que te casarás conmigo.
-          ¿Tiene que ver con Lorenzo? – preguntó en un hilo de voz.
-          No le nombres en mi presencia – gritó – Pero sí, tiene que ver con él.
-          Por favor, Sandro, no le hagas daño. Él no tiene nada que ver con esto… - suplicó, mientras los ojos se le llenaban de lágrimas. Sandro rió y contestó.
-          Por supuesto que tiene que ver. Él ha osado desafiarme. Él ha intentado embaucarte con sus juegos y palabrería barata. Él… - sus ojos se encendían con cada frase – No lo permitiré. No permitiré que nos separe. Ya ha causado bastante sufrimiento…
-          ¿Sufrimiento? ¡Sandro, no ha hecho nada!

Entonces Sandro pegó un gran golpe en la mesa que hizo al suelo temblar. El fuego de las velas bailó. Y, entonces, cogió varios papeles. Parecían recortes de periódicos. Por su aspecto, de hacía ya varios años. Y comenzó a leer en voz alta:

<Graves acusaciones de adulterio se ciernen sobre la familia Lo Greco>.
<Se pone en duda la pureza de la descendencia de los Lo Greco>.
<La tragedia acompaña a la familia Lo Greco>
<Marissa Lo Greco fallece fruto del suicidio>

-          ¡¿ACASO ESTO ES NO HACER NADA, VALERIA?!
-          Sandro, yo… No, no entiendo nada –dijo ella, bajo un manto de lágrimas. La actitud de Sandro la comenzaba a asustar cada vez más.
-          Claro que lo entiendes. Mi madre fue una ramera que mancilló el apellido de mi familia cuando pensó tan siquiera en yacer con otro hombre. Y yo soy fruto de ese ultraje. Eso convirtió a mi padre en un asesino y provocó que tanto mi hermano como yo acabásemos huérfanos. Mis tíos se ocuparon de nosotros. Yo tan solo tenía doce años… - su voz sonaba cada vez más consternada, y la amargura brotaba por cada poro de su piel – Una mañana desperté al escuchar gritos de mi madre. Preocupado me dirigí corriendo a su alcoba y cuando abrí la puerta los vi… Mi madre a horcajadas de aquel miserable. Ni siquiera se percataron de mi presencia. Fui a buscar a mi padre, pero no lo encontré. – Sandro escupía las palabras dirigidas a su madre y su amante con total repugnancia - Días más tarde, estaba jugando en el jardín, cuando escuché voces dentro de la casa. Me asomé a la ventana y vi a mi tío hablando con mi padre. Éste le confesó haber matado a aquel malnacido. Y en ese momento me alegré. Pero con eso, llegó la siguiente noticia. Mi madre se había suicidado. No pude comprender qué hice mal… - Se le fue trabando la voz. Parecía que una fuerza invisible le estuviese arrancando el corazón sin ningún tipo de piedad – ¿Qué puede hacer un niño para que su propia madre le abandone? ¿Y qué puede hacer un marido honorable para que su mujer le engañe y le humille? Jamás lo he podido comprender. Y, tras esto, vi cómo arrestaban a mi padre y le llevaban a prisión. A escondidas, vi cómo le trasladaban con un carruaje. Le vi entrar sin oponerse. Y, al día siguiente, mis tíos llegaron al palacio con la intención de hacerse cargo de nosotros. Y, una tarde, les escuché hablar. Mi padre había muerto. No quise saber por qué fue tan cobarde. Decían que no podría vivir con la mentira ni con dos hijos bastardos. Así que allí estaba yo, cuidando de mi hermano, protegiéndole de la verdad y las malas lenguas. Mi tío consiguió que no se hablase más del tema, pero los medios de comunicación ya se habían lucrado con el dolor ajeno. Pocos ahora se atreven a hablar de lo que sucedió. Muy pocos se arriesgan a ensuciar mi apellido de nuevo…
-          Cuánto lo siento… - añadió Valeria.
-          Ni se te ocurra mirarme con lástima, Valeria. Ya no soy aquel niño. Aquel niño murió hace muchos años.

Y la joven, que había estado observando cada uno de sus movimientos, agachó la cabeza. Sentía lástima por aquel hombre.  Aunque seguía sin entender. ¿Sandro tenía miedo de que la historia se repitiese con él? ¿De que ella le engañase con Enzo? Entonces, recordó los sueños que la habían acompañado desde que comenzó el carnaval de ese año. Rememoró la imagen de Marissa Lo Greco con otro hombre en su propia cama y su mirada, llena de lujuria, clavándose en su retina. La lucha de colores… Y las palabras de su hermano asegurando que todo aquello no podía ser simplemente causa de los celos del mayor de los Lo Greco… Valeria comenzaba a temerse lo peor…

-          Todo esto no se repetirá mientras estés prometida conmigo, ¿queda claro? – la susurró con un tono bastante amenazante mientras la agarraba la barbilla, obligándole a mirarle a los ojos. Valeria asintió, asustada.
-          Aún no sé qué tiene que ver…
-          NO LE NOMBRES. Te he prometido la verdad, aunque debes saber que mi investigación jamás se la he contado a nadie. Jamás… Así que será nuestro secreto - la mirada expectante de la chica le abrió paso a continuar hablando – Mi madre yació con un hombre mucho más joven que ella… - Valeria observó cómo cada músculo del cuerpo del joven se tensaba – Aquel muchacho vivía bajo el apellido “Coppola”. – Valeria sintió que su voz la abandonaba y su corazón se aceleró por un instante – Sí, Valeria, el hermano de Lorenzo fue el amante de mi madre.




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6 comentarios:

  1. ¡Geniaaaaal! definitivamente tienes mucho talento Sarita ¿para cuando el próximo? :)
    ¡Un beso guapa y feliz finde!

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    1. Muchas gracias guapooooo. El próximo espero la semana que viene ^^
      Un besazo!!!

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  2. Me encanta las intrigas entre familias que tienes montada!!!!! Y estoy superfeliz de que Enzo empiece a no ser tan bueno como parecía!!!! i'm Happy!

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    1. jajaja sigues en tus 15 xD
      Gracias por comentar guapísima :) Un besoo

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  3. Y EL SIGUIENTE CUANDO?
    No me dejes con la intrigaa!!
    besos

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    1. jajaja la semana que viene ^^ Muchas gracias :) Un beso!

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