Enmascarada: amores y venganzas (VII)

6/2/15

Los fuegos artificiales inundaban el firmamento y teñían su bóveda de distintos colores. Nacían junto a las estrellas y morían acariciando a la luna. La noche cobró distintas tonalidades, reflejadas en los ojos de los espectadores.

Valeria y Enzo estaban sentados en uno de los bancos del amplio jardín. Ella buscó entre todas las máscaras, pero no halló a Sandro por ningún lugar. Aquello la tranquilizó. Esperaba alguna explicación por parte de Enzo acerca de su desaparición los últimos días aunque, por otra parte, sabía que no tenía por qué dársela.

-       Me hubiese gustado mucho asistir a cada una de las fiestas que tu familia ha preparado para este carnaval… - inició Enzo.
-       Entonces, ¿por qué no has venido? Mi padre fue generoso contigo la otra noche… - contestó, cuando las palabras de Sandro inundaron su mente, afligiéndola. Enzo respiró profundamente y, después, la miró a los ojos.
-       Verás, he tenido ciertas complicaciones estos días. Pero te aseguro que deseaba venir…
-       ¿Qué clase de complicaciones? – preguntó Valeria, aunque acto seguido, se mordió la lengua. ¿Quién era ella para pedir explicaciones a nadie? Enzo la miró con mayor intensidad, pero guardó silencio y, finalmente, volvió su rostro de nuevo hacia las luces del cielo.
-       Sé que no es de mi incumbencia, pero… ¿podría preguntarte algo?
-       Claro – dijo ella. Entonces volvió a mirarle a los ojos. Una sensación extraña la inundaba cada vez que sus miradas se cruzaban.
-       ¿Estas… comprometida con Sandro Lo Greco? – preguntó. Valeria, ante esa pregunta, abrió los ojos como platos.
-       ¡Por supuesto que no! – dijo, algo alterada - ¿quién ha dicho algo así? – Enzo frunció el ceño y los músculos de su mandíbula se tensaron. Volvió a respirar hondo, parecía muy malhumorado.
-       Corren rumores – se limitó a contestar.

Y el silencio volvió a gobernar. Valeria intuyó que algo había pasado entre ellos pero, ¿el qué? El espectáculo finalizó y todos comenzaron a entrar al palacio. Enzo esperó a estar solos en el jardín para hablar.

-       ¿Te apetece dar un paseo? – preguntó.
-       De acuerdo – contestó ella.

Comenzaron a caminar por aquel frondoso jardín. La temperatura había ascendido creando un clima realmente agradable. Llegaron al centro del vergel, donde se había construido una gran fuente con la estatua de Eros y Psique en la parte más alta. Allí volvieron a sentarse. Uno en frente del otro.

-       Verás, te habrás preguntado por qué estoy aquí – Valeria le miraba casi sin pestañear – Pues bien.  La verdad es que… me gustaría conocerte. – el corazón de Valeria de aceleró – Aunque sé que no está bien. Somos parte de mundos completamente diferentes y…
-       Está bien – dijo ella. Enzo la miró asombrado por la respuesta pero en su rostro pudo ver que no se trataba de una broma.
-       Comencemos de nuevo pues, si te parece – dijo sonriéndola. Entonces, se puso en pie en frente de ella, la cogió la mano y se inclinó – Señorita, mi nombre es Lorenzo Coppola, es un placer conocerla. – Valeria no pudo evitar reír ante ese gesto y quiso seguirle el juego. Se levantó y le hizo una reverencia.
-       El placer es mío Lorenzo – ambos rieron.

Comenzaron a hablar sobre sus gustos, sus aficiones… Tenían muchas cosas en común, para asombro de ambos.

-       Algún día me gustaría oírte tocar el piano – dijo Enzo.
-       Será un honor – sonrió ella – siempre me han dicho que tengo manos de pianista- dijo riendo.

Entonces, Enzo cogió una de sus manos, cubiertas por un guante. Comenzó a examinarla con suma delicadeza y, para asombro de ella, empezó a quitar aquella prenda que la cubría, muy poco a poco, hasta que su mano quedó completamente desnuda. Volvió a acariciarla, ahora piel con piel. Hasta que unió los dedos con los suyos y mirándole a los ojos susurró:

-       Al parecer no somos tan diferentes.

Aquella escena había desatado miles de sensaciones en el estómago de la joven, quien no se había atrevido a respirar por miedo a romper la magia de ese momento.

-       ¿Podría ver tu cara? – preguntó ella. Enzo se tensó. Abandonó su mano y se levantó, dándole la espalda.
-       No creo que sea buena idea – contestó.
-       ¿Por qué no? ¿Qué ocurre? – preguntó, perpleja.

Se levantó y, con mucho cuidado fue acercándose a él. Le agarró dulcemente del brazo, obligándole a girar sobre sí mismo para quedar en frente de ella. Le sacaba más de una cabeza, por lo que ella tenía que elevar el rostro para mirarle a los ojos. Aquellos ojos verdes con los que soñaba cada noche. Alzó los brazos y sus manos comenzaron a acariciar los bordes de esa máscara negra. Enzo cerró los ojos pero, finalmente, la agarró las manos son mucha suavidad y las alejó de la máscara.

-       ¿Por qué no quieres que te vea? – susurró ella.
-       No creo que cumpla tus expectativas – rió él. Aunque ella sabía que aquello tan solo era una excusa.
-       Por favor…

Se acercó aún más a él. La leve presión de las manos de Enzo cedió. Así que Valeria volvió a acariciar la máscara, retirándola poco a poco hasta que el rostro del joven quedó al descubierto. Lo que vio entonces la sorprendió. Enzo tenía moratones en la frente, pómulos y ojos. Además de una brecha en la ceja. No pudo evitar el impulso de acariciar con extrema suavidad aquellas marcas. A pesar de ello, era el chico más apuesto que había visto jamás. Ante el contacto, Enzo cerró los ojos.

-       ¿Quién te ha hecho esto? – preguntó en un susurro.

Enzo la miró y su semblante se endureció. Entonces, dirigió la mirada hacia detrás de la chica, y sus ojos ardieron en cólera. Valeria siguió la dirección de su mirada y encontró a pocos metros de ellos a Sandro.

-       Valeria, es hora de entrar en el palacio. Tus padres te están buscando. – dijo con un tono severo, sin dejar de mirar a Enzo.
-       Diles que estoy con un amigo. En un rato entraremos a la fiesta.
-       He dicho que entres ahora mismo al palacio – dijo, enfurecido.
-       ¿Acaso me estás exigiendo, Sandro? – preguntó, enfadada. Se percató de la tensión que existía entre ambos y, de pronto, lo entendió.
-       ¿Has sido tú? – preguntó con la boca abierta - ¿Tú le has hecho esto?

Sandro la miró, vio confusión en sus ojos. Pero no dijo ni una palabra.

-       ¿Por qué? – volvió a preguntar. Pero nadie contestó. Volvieron a enredarse en un duelo de miradas -  ¿POR QUÉ? – chilló.

Sandro caminó hacia ella y la agarró del brazo, sin dejar de mirar a Lorenzo.

-       Nos vamos ahora – dijo.
-       ¡Suéltame! – gritó ella, intentando librarse de él. Pero Sandro intensificó la fuerza y comenzó a arrastrarle de vuelta al palacio. - ¡Maldita sea, Sandro, me haces daño! ¡SUÉLTAME!
-       No oses hacerle daño – dijo con voz grave Lorenzo – Te ha dicho que la sueltes – sus manos estaban cerradas en dos grande puños. Los nudillos se volvieron blancos debido a la fuerza que estaba haciendo. Sandro la soltó y se acercó a Lorenzo. Dejó tan solo unos centímetros de distancia entre sus ojos.
-       Te advertí que no volvieses a acercarte a ella – dijo Sandro.
-       Quizás no lo suficiente- le retó Enzo.

Entonces, Sandro le cogió del cuello y le hizo retroceder hasta empujarle contra el tronco de un árbol. Pero Enzo no se movió. Tan solo le miraba fijamente a los ojos.

-       No me hagas volver a repetírtelo, ciudadano.
-       ¡Sandro, basta! – Valeria corrió y le agarró del brazo que sujetaba el cuello de Enzo. Pero no tenía la fuerza suficiente. – ¡Sandro, por favor! – dijo, mientras veía cómo Sandro hacía más fuerza - ¡SANDRO! – gritó, desesperada.
-       Sandro, ¿qué está ocurriendo aquí?- preguntó Francesco, que acababa de llegar.

El mayor de los Lo Greco soltó al joven, dejándole una marca de color rojo alrededor de la garganta. Aún le miraba cuando añadió:

-       Nada, señor – dijo.
-       Tú eres Lorenzo ¿verdad? Te recuerdo. – dijo Francesco.
-       Así es, señor.
-       ¿Qué está ocurriendo aquí?- volvió a preguntar. Pero nadie respondió.
-       Nada, le aseguro que este muchacho no volverá a molestarnos.
-       Valeria, entra en palacio. Tu madre lleva un rato buscándote. Y, tú, Sandro. Te espero en mi despacho. Ahora mismo.
-       Pero papá…
-       Entra ahora mismo, Valeria. Vamos.

Valeria no tuvo más remedio que seguir a su padre. No sin antes asegurarse de que Sandro se alejaba de Enzo. Le miró y él le sonrió. Hizo un gesto con la cabeza para hacerle saber que todo estaba bien. Aunque no le creyó. Quería saber qué estaba pasando. Y no pararía hasta averiguarlo.





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14 comentarios:

  1. OMG, ¡yo también quiero saber qué está pasando! :O
    ¡¡Cada vez me gusta más y más!! :D
    "Aquella escena había desatado miles de sensaciones en el estómago" ¡Ay! ¡Y a mi! :3
    ¡Un besote guapa! ¡¡Espero impaciente el viernes que viene!! :P

    A.Turquoise

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    1. Jaja lo sabrás pronto ^^
      Muchas gracias preciosa!!! :)
      Un besazo enormeeee

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  2. Me encantó!!! y más que pusieras la foto de Mar y Thiagoo <33333

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    1. Gracias guapaaa ^^ Aunque si te digo la verdad, nunca he visto la serie jaja pero igual la empiezo a ver xD
      Un besazooo

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  3. Hola amor, no me mates, pero no te lo estoy leyendo, deseo que lo acabes del todo para leeeeeerlo entero.
    besitos

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    1. Tranquila, en eso habíamos quedado ^^ en que luego me lo reseñas xD Un besazoooo

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  4. Hola! Ya me gustaría a mí escribir como tú... Voy a empezar a leerlo todo enterito en los próximos días pero ya te digo que me encanta tu forma de escribir. Un beso!

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    1. Muchas gracias Guerrera!!! ^^ Espero que te guste ^^ Ya me dirás ;P
      Un besazo guapísima!!!

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  5. Hola Sara!! Escribes muy muy bien!! Da gusto leerte y tu historia tiene mucha intensidad y es muy interesante!! Me quedo por ahí yo tamibén, guapa! Y seguiré atenta a tus publicaciones.
    Un saludo!

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    1. Hola guapísima!!! Muchísimas gracias por tus palabras y por quedarte :) Me pasaré por tu blog y así nos leemos :)
      ¡Un besazoooo!!! :)

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  6. WOW.
    Increíble. Bueno, ya sabes que estoy loca por Enzo, así casi lloro por lo de su cara, pero Valeria y Enzo forever jajajaja
    Me encanta la historia<3
    ¡Besitos!

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    1. jajaja muchas gracias cieloooo ^^ Me alegra que te guste ^^ Un besitoooo

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