Enmascarada: amores y venganzas (IV)

16/1/15

El caballeroso muchacho llevó a Valeria al palacio cuando la lluvia cesó. Fue un camino incómodo, pues ninguno de los dos formuló palabra. Al llegar allí vieron a los padres de Valeria esperando fuera, preocupados, junto con otro hombre…

Sandro Lo Greco les hacía compañía. Cuando advirtieron su presencia, su madre corrió y la estrechó en sus brazos.

-       ¿Dónde te habías metido? ¡Nos tenías muy preocupados! – dijo entre sollozos Alessandra.
-       Perdí a Bianca… - musitó Valeria, que se dio cuenta de que Sandro tenía clavada su mirada en ella desde que había llegado. – pero él ha ayudado a regresar – dijo señalando a su acompañante.
En ese instante todos miraron al muchacho que había permanecido al margen de aquella escena, incluido el señor Lo Greco, cuyos ojos parecieron ser atravesados por un rayo, aunque no cambió su semblante.
-       ¿Y tú eres…? – preguntó Francesco Moretti.
-       Me llamo En… Lorenzo señor. Lorenzo Coppola.
-       Te agradecemos que hayas cuidado de nuestra pequeña – dijo Alessandra con una sonrisa.
-       No hay de qué señora – contestó Enzo.
-       Bueno será mejor que entres en casa y te quites toda esa ropa mojada si no quieres enfermar – le dijo Francesco a su hija.
-       Sí, papá – obedeció Valeria, que estaba comenzando a tiritar.
-       Un placer haberte conocido, Lorenzo. No dudes en volver mañana, daré orden de que no te falte de nada. – dijo Francesco.
-       Oh, no es necesario señor…
-       Claro que lo es.
-       Esperamos verte de nuevo Lorenzo – sostuvo Alessandra, de nuevo sonriente.
-       Lo mismo espero – finalizó Enzo. – Que pasen buena noche – dijo.

Y antes de darse la vuelta y alejarse miró a Valeria. Una mirada que se la grabó en la retina.

-       Vamos cariño, entra y quítate esa ropa. – le dijo su madre con dulzura.
-       Nosotros nos quedaremos con el señor Lo Greco, que tenemos asuntos importantes que tratar – declaró su padre.
En ese momento una de las doncellas llegó alarmada diciendo que la lluvia había penetrado en una de las salas del palacio. Alessandra, sobresaltada por la noticia, quiso ir a ver qué había sucedido en su casa.
-       Tranquilos señores, yo acompañaré a Valeria adentro y les esperaré en el salón – dijo Sandro. Valeria le miró con sorpresa. No era propio de él tanta amabilidad.
-       Te lo agradecemos Sandro. No tardaremos mucho. Valeria, cariño, descansa. – dijo Francesco.
-       Sí, papá. Hasta mañana. – finalizó Valeria.
Los señores Moretti siguieron a la doncella y Sandro comenzó a caminar hacia la casa. Valeria le siguió con la cabeza gacha. El joven Lo Greco abrió la puerta y con un gesto caballeroso invitó a Valeria a entrar primero. Su rostro parecía guardar muchas cosas detrás de ese semblante serio, tan propio de él.
-       Una noche algo extraña, ¿no? – dijo Sandro, rompiendo el silencio, con sus ojos clavados en ella.
-       Supongo… - murmuró Valeria.
-       Tiene que haber sido duro para ti haber tenido que pasar tanto tiempo junto a un desconocido… - dijo él, con un tono algo sombrío.
-       Ha sido muy amable conmigo
-       Cualquier ciudadano lo hubiese sido en su situación, ¿no crees? – preguntó Sandro.
-       ¿A qué te refieres con “ciudadano”?
-       Valeria, cualquiera hubiese aprovechado la ocasión a sabiendas de la generosa reputación de tu padre

Aquella conversación comenzaba a irritar a la joven, quien se sentía confusa por aquel interrogatorio, pues no veía buenas intenciones en él…

-       Enzo me ayudó desinteresadamente – sostuvo Valeria.
-       Enzo… Vaya… ¿Ya os habéis hecho amigos? – dijo Sandro con una voz más grave de lo normal. Aunque se dio cuenta de que estaba asustando a la joven y decidió poner fin a aquella conversación. - Ningún ciudadano hace algo así desinteresadamente, querida. Será mejor que subas a descansar.
-       Sí… Será lo mejor… finalizó Valeria, algo furiosa. – Buenas noches.
Pero antes de que se fuese, Sandro cogió su mano, aún cubierta por el guante y la besó sin apartar la mirada de sus ojos.

-       Buenas noches, Valeria… - dijo apenas en un susurro.

Perpleja, se apresuró a subir a su habitación, con un gran peso en su nuca. Al llegar, tuvo la necesidad de cerrar la puerta tras de sí. ¿Qué había sido aquello? Las palabras de Sandro brotaban una y otra vez en su mente, sin embargo, no podía conocer qué se escondía detrás de ellas.

Había sido un momento realmente irritante. Le resultó extraño que Sandro hubiese estado allí hasta tan tarde para hablar de negocios con su padre. Valeria pensó que había sido un día muy largo y que todo tendría su explicación. Todos estaban nerviosos. Sería mejor irse a dormir y olvidar ese pequeño incidente.




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6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias a ti guapísima por leerlo ^^ ¡Un besazo!

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  2. ¡¡Sara!!
    Ya me he puesto al día de tu historia y he de decir que ¡me he enamorado de Enzo! :D
    ¡Me ha gustado mucho! ¡Escribes muy bien! ¿Como sigue? ¡Quiero la continuación! jajaja :P
    ¡Un besote enorme y felicidades! :D

    A.Turquoise

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    Respuestas
    1. Ooooh! ^^ Me encanta que sea así jaja
      La verdad es que tengo ya varios capítulos escritos, pero tendréis que esperar a los viernes jaja (Soy muy mala jaja)
      Intentaré subir uno cada viernes ^^
      Muchas gracias por leer la historia y comentar!

      PD. Estoy segura de que Enzo te enamorará cada vez más ;P

      Un besazo!!! ^^

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  3. Me cae muy bien Enzo... Pero creo que Sandro le va a dar vidilla a la historia!!!

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